













Amar el diseño fue siempre natural. Pero lo que realmente me mueve es diseñar con propósito, con conciencia y con amor por lo que permanece.
Volver a Mallorca era un sueño. Lo que no imaginaba era que volvería con un proyecto que cambiarían mi vida y, espero, la de muchos hogares.Este rincón del mundo me ha dado tanto, que sentí la necesidad de devolverle algo a su altura: belleza con sentido.
¿Mi debilidad? El icónico Camaleonda de Mario Bellini. Un diseño que, desde los años 70, ya susurraba al oído de la sostenibilidad.Cincuenta años después, esta joya del interiorismo sigue viva, más deseada que nunca… pero no siempre al alcance de todos.Por eso creé Amazoniac Studio: para que más personas puedan disfrutar de esta pieza mítica sin renunciar a la conciencia ni al estilo.Porque sí, el buen diseño también puede ser accesible.



Clientes que no compraron un sofá.
Encontraron una obra.